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La Diferencia Entre Economizar y Ahorrar

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Se pueden leer muchos consejos sobre cómo ahorrar, qué hacer para recortar gastos, vivir por debajo de nuestras necesidades, etc… pero si no se tiene claro cuál es el propósito del ahorro, entonces el beneficio nunca se podrá notar, puesto que lo que está ahorrando en un lado lo malgasta por el otro.

Cuando hablamos de ahorro debemos tener claro su  propósito, de lo contrario sería solo un desperdicio de tiempo, pues reemplazar un mal hábito de gastos por otro no tiene mucha utilidad. Muchas personas se esfuerzan por ahorrar, reducen sus gastos, buscan las mejores promociones y descuentos. Pero ¿todo esto para qué? ¿para gastarlo en otras cosas? Y a todas estas ¿para qué estamos ahorrando?

El mayor enemigo de la libertad financiera son los hábitos de consumo desmesurado. Aquél que se aventure en el camino hacia la libertad económica deberá primero pasar por las iniciaciones de la cartera. Si no se aprende a controlar los gastos, nunca se podrá acumular el capital para invertir, y peor aún, nunca podrá ser libre si es esclavo de sus impulsos materialistas.

Si es libertad lo que se persigue, lo primero que debe hacer el aspirante es eliminar sus vicios de comprador, disminuir gastos para gastarlo en otras cosas es la misma cosa. Pues el secreto de la libertad financiera no es gastar y gastar, sino ganar y ganar. He escuchado muchas veces amigos decir «los ricos son ricos porque son tacaños…» y bien, no creo que lo sean, puesto que para vivir como ricos esto les genera un nivel de vida más costoso que el promedio. Pero algo que si podemos atribuirle a los ricos es que saben cómo gastar, tienen el control de su dinero, el dinero no los controla. Seguro, también vemos que hay personas que gastan y gastan desmesuradamente, estos son los que tienen un buen nivel de ingresos, pero no necesariamente son ricos, ni mucho menos libres.

Ahora, si vamos a ahorrar debemos tener claro para qué lo estamos haciendo. Pues, si no tenemos claro una meta para el ahorro, difícilmente podremos tener la motivación de realizarlo. Peor aún, tan pronto se presente la primera oportunidad de gastarlo o en la mayoría de los casos «una emergencia». Cosa más curiosa, cuando uno empieza a ahorrar se presentan toda clase de urgencias… ¿Te suena conocido?

Pues ¡tonterías! si no tienes la disciplina para ahorrar nunca vas a conseguir nada, es hora de tomar en serio tu futuro e incluso el de tu familia. No te vuelvas esclavo de las circunstancias pues «el mundo le abre paso a aquél hombre que sabe a donde va». Así que en lugar de ser el corcho en medio de las olas, conviértete en el viento que las mueve. Si defines claramente tus objetivos de ahorro y sabes que «ese dinero es sagrado» que ese ahorro es la semilla de tu porvenir, de tu futuro financiero, entonces sabrás que es preferible acostarse una noche sin comer que un futuro sin tener donde acostarte.